Líderes versus gerentes: qué es más importante en la empresa

Líderes versus gerentes. Qué papel es más importante en la empresa. ¿Es mejor disponer de un buen gerente o un gran líder inspirador? Es muy común el debate entre el arte del liderazgo y la ciencia de la gerencia. Los campeones del liderazgo algunas veces descartan a la gerencia como la encargada de hacer que “el tren funcione a tiempo”, mientras que los defensores de la gerencia ven al liderazgo más como una disciplina emocional. Pero líderes versus gerentes es un dilema que no debe existir en ninguna empresa.

Líderes versus gerentes

Líderes versus gerentes

La verdad es que los mejores gerentes tienden a ser muy buenos líderes y los líderes estelares saben unas cuantas cosas sobre gerencia. Siguiendo la teoría del Círculo de Oro propuesta por Simon Sinek, yo lo veo de esta forma: la gerencia es el “qué” y el liderazgo es el “por qué”.

Si usted tiene todo de “qué” y nada de “por qué”, usted solo está viendo los movimientos de la fuerza laboral, sin ningún compromiso. Si usted tiene un gran “por qué” y no suficiente “qué”, el resultado es un gran entusiasmo con pocos resultados tangibles. En una organización, se espera de todos resultados y alcanzar un rendimiento deseado, tanto en las operaciones de rutina, como en las grandes crisis. Hacerlo requiere estar tan claros del “por qué” como del “qué”. Separarlos es como preguntarle a un gran atleta qué encuentra más valioso, su corazón o sus pulmones. Juntos son lo más importante, pero ninguno es de mucha utilidad solo. En la batalla líderes versus gerentes ambos deben trabaja de forma cooperativa.

No hay mejor ejemplo de la interdependencia entre liderazgo y la gerencia que la batalla de Azincourt en 1415. El ejército inglés, diezmado por la enfermedad y en relación uno a cinco con el francés, con soldados cansados y sin refuerzos, venció al ejército francés, mucho más fresco, y reforzado por la población adyacente. Enrique V de Inglaterra se centró en esa batalla y lo que se ha venido a conocer como el discurso del Día de San Crispín es idolatrado como un símbolo de liderazgo inspirador. El joven rey Enrique salió de entre sus tropas cuando se levantó a hablar, como uno de ellos. A medida que su tono y pasión crecían, se subió a un vagón con ayuda de uno de sus nobles y revivió a sus hombres de una forma que ningún simple gerente pudiera haber hecho ante la realidad de que hubiera pocos recursos, falta de personal o condiciones de mercado desfavorables. A diferencia del rey de Francia que permaneció a salvo en su palacio, Enrique estaba luchando en las primeras líneas de combate. ¡Esta es una historia de liderazgo!

Sin embargo, los detalles de la batalla, muestran una significativa gerencia: Enrique reunió a un ejército donde los arqueros, que superaban en número a los soldados de a pie y a la caballería, eran capaces de lanzar flechas rápidamente y a largas distancias, llegando hasta detrás de la línea de batalla para neutralizar la habilidad de los franceses de reforzar a sus combatientes en el frente. Enrique detuvo su ejército en un punto estrecho del campo flanqueado por un bosque, invalidando la ventaja numérica de Francia y previendo ataques por el flanco. En el punto de encuentro, pusieron afiladas estacas en la tierra que empalaban a los caballos de los soldados franceses creando un bloqueo sangriento para los de a pie. La infantería inglesa tenía picas que medían un pie más que las de los franceses, y podía golpear primero, a menudo fatalmente. Por estas y otras ventajas más, al concluir la batalla, los franceses sufrieron entre 4.000 y 10.000 muertes y los ingleses entre 100 y 1.500. Claramente, ¡la gerencia ganó el día!

Nunca sabremos si Enrique fue tan elocuente en el campo de batalla como Shakespeare lo acredita y ciertamente hubo cierta cantidad de suerte que ayudó a cualquier experiencia gerencial. Pero en conjunto, estos dos aspectos muestran una visión completa de lo bien liderado y gerenciado que fue ese grupo de individuos, convirtiéndolos en una fuerza imparable.

El liderazgo le da a la tarea a realizar un significado a través de un propósito superior, mientras que la gerencia crea las condiciones para el éxito. Los ejecutivos actuales piden lealtad y compromiso, pero muy pocos desean dar lo suficiente de ellos mismos y afrontar los riesgos necesarios para obtener el compromiso que el rey Enrique inspiró. Muy pocos están listos para enfrentar las demandas de liderazgo y gerencia. ¿Lo está usted?

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Sobre el autor

Jesus A. Lacoste

Psicólogo. Fundador y CEO de SoyDigital Network, empresa especializada en IT & VoIP Business Solutions. Profesor MBA en la Universidad Europea de Canarias y en Hispanic American College (New York). Online desde 1996. Todo lo que hago es porque creo sinceramente que puede aportar valor a la vida o los negocios de otros.

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