Por qué el liderazgo ya no es solo cosa de líderes

Hablo habitualmente en este blog sobre el liderazgo pero no todo el mundo desea ser un líder. De hecho hoy día una gran parte de jóvenes indican claramente que  no quieren ser líderes. ¿Qué es lo que quieren decir con esto? La mayoría de las veces significa que particularmente no desean estar a la cabeza de una gran organización. “Quiero un buen empleo“, dirán. “Pero no necesito ser el jefe“. O mencionarán que desean poner en marcha su propio negocio o trabajo para una organización sin fines de lucro.

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El liderazgo actual

Estas respuestas son fascinantes, porque el liderazgo se encuentra hoy menos atado al poder posicional –de ser el jefe– que tal vez en cualquier momento de la historia. En el pasado, las personas que ocupaban altos cargos suponían ser los líderes porque es allí donde se tomaban las decisiones, mientras que los que carecían de poder eran colocados en el papel de seguidores que implementaban esas decisiones. Pero en el entorno rápido y ágil de hoy, donde la difusión de la información y las tecnologías de redes han derribado las jerarquías y debilitado las estructuras, la gente de todos los niveles tiene que tomar decisiones. Como resultado, el liderazgo se ha distribuido de manera más amplia.

Una universidad del Ejército de EUA en Pennsylvania reconoció la necesidad de tener un liderazgo distribuido hace algunos años atrás cuando ésta puso sus operaciones manuales en línea e invitó a los soldados a que editaran su contenido. Los participantes de campo contribuyeron en todos los aspectos, desde la configuración de las líneas de suministro hasta la colocación de artillería para evacuar a las víctimas y apoyar a los convoyes. El Ejército no requirió de aprobación oficial antes de publicar las modificaciones, lo que inició una gran polémica, aunque después se informó que no se habían publicado informaciones superfluas. Involucrar a las tropas no solo generó una gran cantidad de nuevas ideas, sino que también envió un mensaje claro de que las innovaciones en tiempo real dentro del campo tuvieron tanto un valor estratégico como táctico.

Las buenas organizaciones están siguiendo un camino similar, en el que se autoriza a personas de primera línea a tomar decisiones que afecten directamente a la experiencia del cliente y abrirles espacio a los equipos operacionales para que hagan mejoras en los procesos. El nivel de autonomía concedido a veces puede ser sorprendente, ya que el público aprende de manera rutinaria cuando una gran transacción dentro de una firma financiera sale mal.

La consecuencia de este énfasis en la toma de decisiones es que los empresarios se encuentran cada vez más en la búsqueda de personas dispuestas a asumir una posición de liderazgo desde un principio. Por ejemplo, una reciente encuesta realizada por Hart Associates para la Asociación Americana de Colegios y Universidades descubrió que el 93% de los empleadores que contratan egresados de instituciones de educación superior no solo daba prioridad a habilidades tales como el pensamiento crítico, la capacidad de comunicarse y la capacidad de tomar decisiones complejas, sino que también creyó que estas capacidades son más importantes que los títulos universitarios de los estudiantes. Nueve de cada 10 empleadores reportaron una contratación basada en el juicio ético y la integridad, habilidades interculturales y la capacidad de participar en un aprendizaje nuevo continuo. Google busca empleados siguiendo el mismo criterio.

Cada una de estas habilidades se basa en y refleja capacidades de liderazgo, lo que significa que los empleadores hoy día se encuentran buscando contratar líderes básicamente –y no necesariamente líderes que comenzarán a competir para convertirse en directores generales, sino líderes que puedan guiar a los equipos de trabajo, ayuden a innovar soluciones y tomen decisiones inteligentes y éticas cuando la situación se los exija. Y por esa razón es desalentador escuchar a un estudiante decir que él o ella no “quiere ser un líder”. Es como articular un deseo de no competir por un buen empleo.

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Sobre el autor

Jesus A. Lacoste

Psicólogo. Fundador y CEO de SoyDigital Network, empresa especializada en IT & VoIP Business Solutions. Profesor MBA en la Universidad Europea de Canarias y en Hispanic American College (New York). Online desde 1996. Todo lo que hago es porque creo sinceramente que puede aportar valor a la vida o los negocios de otros.

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