Qué hacer para que tu empresa no acabe como España

El pasado día 3 España se convirtió ante 50 millones de personas en uno de los protagonistas involuntarios del primer debate electoral de EEUU. Lo hizo por boca del candidato republicano, Mitt Romney: «No quiero que América siga el camino de España yo no quiero ir por esa vía, yo quiero seguir la senda del crecimiento que pone a los estadounidenses a trabajar, con más dinero entrando porque están trabajando», le dijo al presidente Barack Obama. Para que todos lo entendieran, explicó que ese camino que él no quiere para EE.UU. es el que hace referencia a la carga para la economía del Estado de los gastos públicos, asegurando que España dedica hoy «el 42% de su economía total al Gobierno», cantidad similar a la de EEUU, que ha frenado la recuperación. Al margen de la certeza o no (EEUU siempre ha gastado entre uno y tres puntos menos que España en el Estado) de esa afirmación del candidato republicano debemos analizar el impacto en la economía de la empresa del excesivo gasto.

España

En estos momentos España como país sufre el acoso de una deuda monstruosa que amenaza con abatir a varias generaciones de españoles. En un análisis muy simple podemos considerar que esto se debe al gasto desmedido que durante años todas nuestras administraciones (estatal, autonómica, provincial y local) han realizado. Se ha gastado y gastado sin el mínimo control o lo que es peor: se ha gastado sin tener el dinero en caja. Los bancos en un alarde de generosidad fueron otorgando créditos sin valorar el riesgo asociado y ahora todos nos encontramos con un agujero en nuestros bolsillos por el que se han ido muchos millones de euros pero…. que debemos pagar. Cada español debe unos 15.000 euros por el agujero del Estado. Y la previsión es que esta deuda de cada uno de nosotros sea de 23.000 euros en 2016!!!

¿Puede una empresa endeudarse como España?

NO. Es imposible mantener en pie una empresa si está endeudada hasta las pestañas. Se puede engañar a algún acreedores durante  algún tiempo pero engañar a todos durante todo el tiempo, es imposible. Si una empresa gasta y gasta sin control y/o por encima de los ingresos que genera acaba en la ‘bancarrota’ y en el concurso de acreedores. El límite de la deuda que una empresa puede admitir viene determinada por su capacidad para hacer caja y hacerle frente en el más corto espacio de tiempo ya que en caso contrario tendrá que pedir créditos bancarios y pagar el sobrecoste de los intereses.

¿Qué hacer para no endeudarse?

Muy sencillo: no pedir créditos que no se pueden pagar en el menor plazo de tiempo posible y al menor coste de mercado. Si, como le sucede a España, hay que pedir dinero para pagar lo que debemos y por ello debemos asumir unos intereses muy altos durante muchos años, estaremos entrando en una espiral en forma de agujero negro que acabará con la empresa. España puede acudir al rescate solicitando ayuda financiera al BCE, al FMI o al Banco Mundial pero una empresa tiene menos asideros donde buscar ayuda. Por tanto, es obligado no entramparse acumulando deuda que se engorda con los créditos para pagarla. Es necesario AJUSTAR los ingresos y los gastos recortando todo aquello que pudiera ser superfluo y no aporta valor a la compañía. Es decir, que lo que pagamos por la actividad empresarial no sea superior a lo que ingresamos por la venta de los productos o servicios que generamos. Bien sencillo, no? Pues que se lo expliquen a los políticos y gerentes de empresas públicas (Radiotelevisión Valenciana paga 54 millones en sueldos pese a sólo ingresar 17).

Recortar y vender

Según informa Europa Press Telefónica tiene previsto vender dos de los aviones privados que utilizan algunos directivos de la compañía con el fin de reducir costes en el marco de su plan de racionalización, que incluye, entre otras acciones, la reducción de sueldos a directivos o un ajuste del número de viajes. En concreto, esta medida, que se sumaría a otras encaminadas al mismo fin, podría suponer a la firma presidida por César Alierta un ahorro de unos 35 millones de euros.

Un buen ejemplo!

Esto es lo que tradicionalmente se ha conocido como “apretarse el cinturón“. La pregunta es ¿por qué lo hemos llevado flojo tanto tiempo y no hemos perdido hasta los calzones? ¿No había nadie que vigilara que todos estábamos con los pantalones caídos? Ese vigilante ¿ha mirado para otro lado o es que le gustaba vernos el culo? Apretarse el cinturón significa ajustar lo que gastamos en función de los ingresos que somos capaces de generar sin necesidad de endeudarnos. Si así no somos capaces de seguir vendiendo y por tanto continuar creciendo, aunque sea despacio, tenemos un mal negocio y tal vez debamos reconsiderar la viabilidad de la empresa. Es necesario realizar un esfuerzo comercial y buscar los océanos azules para nuestros productos/servicios con el fin de generar ingresos y que nuestra balanza comercial vuelva a los números azules.

Y tú, ¿cómo lo ves? ¿pueden las empresas funcionar como lo hace un país? ¿te endeudas para crecer? ¿te aprietas el cinturón? Puedes dejar tu opinión en un comentario. Gracias

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Sobre el autor

Jesus A. Lacoste

Psicólogo. Fundador y CEO de SoyDigital Network, empresa especializada en IT & VoIP Business Solutions. Profesor MBA en la Universidad Europea de Canarias y en Hispanic American College (New York). Online desde 1996. Todo lo que hago es porque creo sinceramente que puede aportar valor a la vida o los negocios de otros.

8 Comentarios

  1. Claudio

    Yo te digo que no, se puede invertir pero calculando siempre esa inversión, si ganas 2000 euros mes cómo puedes gastarte 3000 mes y estar tranquilo en una empresa se debería ser muy riguroso en eso, en un país como España los culpables son los políticos que no supieron para a tiempo o aun peor lo sabían pero les importaba muy poco, lo que les interesaba es estar en el poder y nada mas ahora quien esta endeudado hasta el cuello somos nosotros, nuestros hijos y nietos, y para qué, para guardar las apariencias de que todo iba bien y seguir en el poder que era lo que importaba.

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    • Jesus A. Lacoste

      Como bien dices Claudio, en España los políticos han disparado “con pólvora ajena” y no se han preocupado de dónde sale el dinero o cómo había que pagarlo.

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