Las 7 excusas que dan las personas para tapar el fracaso

Lograr el éxito no es fácil ni habitual. Generalmente, la mayoría de humanos corrientes nos conformamos con luchar por alcanzar un nivel de vida confortable. Luchamos por acercarnos al éxito pero lo habitual es que tengamos que afrontar sucesivas vivencias de fracaso, personal y profesional. Sólo los más adaptados logran extraer del fracaso algún beneficio; los demás suelen taparlo y adornarlo con diferentes excusas. Pero conviene evitarlas y aprender a afrontarlo de forma correcta.

fracaso

 © imagen fubiz

Las 7 excusas más comunes para tapar el fracaso

Según Molly Cain en su artículo «7 Excuses We Use To Cover Up Failure» estas son las principales 7 excusas que solemos dar cuando fracasamos y algunas sugerencias para evitarlas.

1. “Esto es todo lo que puedo hacer”

Esta excusa, habitualmente, se emplea cuando se alcanza un punto de saturación o cansancio. Resulta algo parecido a lo que podría sentir uno al hacer ejercicio sin llegar a adelgazar, hacer varias entrevistas sin conseguir una contratación o intentar mejorar las cosas en una relación sentimental sin éxito alguno. En este caso, al identificar que se está usando este tipo de excusa, es importante dejar a un lado los pensamientos negativos y plantearse aquí alguna motivación o un impulso que permita alcanzar los objetivos.

2. “No sirvo para esto”

Al sentirse decepcionado por no cumplir una meta, es común que se llegue a pensar que no se está capacitado para asumir ciertos retos. No obstante, esto es un pensamiento errado, pues todos estamos facultados para conseguir nuestros objetivos en la vida si estamos siguiendo los pasos apropiados y estamos recorriendo el camino correcto. Por lo tanto, el sentimiento de fracaso no es más que un indicador que te llama a introducir un cambio en tu vida, a darle un giro a tu rumbo, a tomar decisiones radicales o replantearse nuevos objetivos. Hay que tener en mente que los individuos que nunca fracasan son aquéllos que no arriesgan e intentan nuevas opciones.

3. Las quejas, chismes y críticas constantes

Algunas veces ignoramos que las quejas pueden llegar a ser excusas cargadas de negatividad, las cuales conducen a la infelicidad y, por ende, al fracaso. De por sí, las quejas y las críticas emitidas no ayudan a resolver ninguna situación; más bien, invaden a quienes te rodean con pensamientos negativos o te conducen al aislamiento pues la gente optará por evitarte. (recomiendo la lectura del libro «Gente tóxica«)

4. “No soy tan bueno como ellos”

Muchas veces solemos compararnos con la gente de nuestro entorno y aspiramos parecernos más a ellos, lo que puede llegar a causar cierta decepción. De hecho, existen ciertos estudios que revelan que cada vez más individuos se sienten insatisfechos, menospreciados y decepcionados consigo mismos tras comparar sus vidas con las de sus amigos en las redes sociales, especialmente en Facebook. Si eres de los que usa esta excusa ante una adversidad, es vital que nunca dudes de tus facultades y evites hacer comparaciones. Para alcanzar tus objetivos, simplemente debes mantener tu foco en ellos.

5. “Estoy muy ocupado”

Al iniciar una larga lista de quehaceres, normalmente nos sentimos motivados, pero a medida que vemos que algunas tareas quedan inconclusas empezamos a angustiarnos por no cumplir con nuestros objetivos. Sin embargo, la realidad es otra: la lista es poco realista y difícilmente asumible. De allí que los expertos sugieren hacer una planificación más lógica y minuciosa que te permita sentir que tus metas son realmente alcanzables.

6. “Realmente lo deseaba”

Algunas veces se recurre a esta excusa cuando hay una percepción de estancamiento, cuando se cree que las grandes decisiones sobre tu vida dependen de influencias externas, independientemente de tus deseos y aspiraciones. Por ello, en vez de quejarse por la meta no alcanzada, se debe reflexionar en el porqué del fracaso.

7. “Resulta incómodo hacer cambios”

Esta excusa surge cuando se tiene una sensación de confort, especialmente ocurre cuando se está bien acomodado en un lugar en el que realmente no se está muy a gusto, pero al que se aferra, de todos modos, por miedo a un futuro fracaso profesional, emocional o personal. Este miedo, normalmente, paraliza e impide hacer un cambio proactivo que permita avanzar. Por tal razón, es vital aventurarse y tomar una decisión a pesar de la incertidumbre. Hay que salir de la zona de confort.

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Sobre el autor

Jesus A. Lacoste

Psicólogo. Coach Ejecutivo. Fundador y CEO de SoyDigital Network, empresa especializada Digital Business Solutions. Vice-President of Inspiring Committed Leaders Foundation (New York). Profesor MBA en la Universidad Europea de Canarias. Online desde 1996. Todo lo que hago es porque creo sinceramente que puede aportar valor a la vida o los negocios de otros.

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