La Inteligencia Emocional del líder ¿nace o se hace?

La inteligencia emocional (IE) es la principal cualidad de un líder. Disponer de una gran IE no es fácil. Exige entrenamiento y disponer de algunas capacidades innatas. Algunos líderes nacen pero los buenos líderes lo son a través del aprendizaje y el entrenamiento continuo. Esta es la gran ventaja. Todos podemos ser líderes si estamos dispuestos a seguir la capacitación necesaria.

Inteligencia emocional

Inteligencia emocional y liderazgo

De acuerdo con las tesis de Daniel Goleman, el CI y las capacidades técnicas son competencias de umbral, es decir requerimientos de acceso a los puestos ejecutivos. Pero lo que diferencia a un directivo de un líder es la INTELIGENCIA EMOCIONAL. Sin ella, una persona puede tener el mejor entrenamiento del mundo, una mente incisiva y analítica, y una provisión interminable de buenas ideas, pero no llegaré a ser un gran líder. Por tanto el requerimiento sine qua non para ser un líder es tener inteligencia emocional entendida según sus cuatro componentes: conciencia de uno mismo, autorregulación, empatía y destreza social.

1.- Conciencia de uno mismo

Conocerse a uno mismo significa tener un profundo conocimiento de las emociones propias, de sus puntos fuertes, sus debilidades, sus necesidades y sus impulsos. Las personas que se conocen a sí mismas no son ni demasiado críticas ni exageradamente optimistas. Al contrario, son honestas consigo mismas y con otros. Estas personas reconocen cómo sus sentimiento les afectan a ellas y a otras personas, y también cómo afectan a su rendimiento en el trabajo.

El que se conoce sabe adónde se dirige y por qué. Conoce sus puntos débiles y sus puntos fuertes, se sienten cómodos hablando de ellos y, a menudo, demuestran inclinación hacia la crítica constructiva.

La gente que se conoce a sí misma demuestra seguridad. Poseen una firme comprensión de sus capacidades y tienen una menor tendencia al fracaso. También saben cuándo solicitar ayuda.

2.- Autogestión

No podemos deshacernos de nuestros impulsos biológicos y emociones pero sí podemos hacer mucho para controlarlos. El autocontrol, que es como una insistente conversación interior, es el componente de la inteligencia emocional que nos libera de ser prisioneros de nuestros sentimientos.

Un líder cuando se encuentra ante una situación complicada no se deja llevar por las emociones más instintivas. Se concentra en averiguar las razones de ese rendimiento inapropiado o problema. Cuando una persona es capaz de controlar sus sentimientos e impulsos es capaz de crear un ambiente de confianza y justicia. En una ambiente así, las políticas y las luchas internas se reducen de manera considerable y la productividad es más elevada. Y el autocontrol tiene un efecto que se contagia desde los puestos superiores a los inferiores.

En un líder el autocontrol aumenta la integridad, algo que no es solo una virtud personal sino también una fuerza organizativa.

3.- Empatía

En el mundo de los negocios, este concepto puede resulta un poco chocante. Pero empatía no se debe interpretar como una especie de “sentimentalismo”. Para un líder, no significa adoptar las emociones de los demás como si fueran propias e intentar satisfacer a todo el mundo. La empatía significa más bien tener en profunda consideración  tanto los sentimientos de los empleados como otros factores durante el proceso de tomas decisiones inteligentes.

La empatía es particularmente importante hoy día como componente del liderazgo por al menos tres razones: el creciente uso de equipos, el veloz ritmo de la globalización y la imperiosa necesidad de mantener el talento.

Ser un buen entrenador y un buen mentor da como resultado  no solo un mejor rendimiento sino también una mayor satisfacción  con el trabajo. El buen líder sabe meterse en la cabeza de las personas a las que está ayudando. Sabe cómo proyectar un feedback efectivo. Sabe cuándo empujar para conseguir un mejor rendimiento y cuándo dar un paso atrás. La forma en que motivan a sus protegidos es una demostración de empatía en acción.

Los líderes que poseen empatía hacen más que simpatizar con la gente que los rodea; utilizan su conocimiento para mejorar sus empresas de un modo sutil pero importante. Aprende liderazgo basado en valores para mejorar tu vida y tu empresa.

4.- Habilidad social

No es solo una cuestión de amabilidad, aunque las personas con altos niveles de habilidad social rara vez se comportan de manera mezquina. La habilidad social consiste más bien en la simpatía con un propósito: movilizar a la gente en la dirección que deseas, tanto si es el acuerdo sobre una nueva estrategia de marketing como el entusiasmo por un producto nuevo.

La gente que es hábil socialmente tiende a tener un amplio círculo de relaciones y posee la habilidad de crear un punto de unión con gente de toda clase. Es decir, la habilidad de construir relaciones. Esto quiere decir que trabajan de acuerdo a la idea de que nada que sea importante se puede hacer solo.

El líder debe tener habilidad social para poder dirigir equipos. Quien tiene esta destreza es experto en la persuasión

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Sobre el autor

Jesus A. Lacoste

Psicólogo. Fundador y CEO de SoyDigital Network, empresa especializada en IT & VoIP Business Solutions. Vice-President of Inspiring Committed Leaders Foundation (New York). Profesor MBA en la Universidad Europea de Canarias. Online desde 1996. Todo lo que hago es porque creo sinceramente que puede aportar valor a la vida o los negocios de otros.

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