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¿Para qué desarrollar la Inteligencia Emocional en el entorno laboral?

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Escrito por Marta Zamacona

La aplicación de la inteligencia emocional en en entorno laboral no es nuevo. El término inteligencia emocional aparece en la literatura por los años 90, de la mano de los  psicólogos americanos Peter Salovey y John Mayer. Sin embargo, fue con la publicación del libro «La Inteligencia Emocional« (1995) de Daniel Goleman cuando el concepto se difundió rápidamente. Así lo definió:

“Capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”.

inteligencia emocional en el entorno laboral

La inteligencia emocional en el entorno laboral

La Inteligencia emocional hace referencia a una combinación única y personal de habilidades y competencias intrapersonales y sociales que influyen en la capacidad global para afrontar de forma eficaz las demandas y las presiones del trabajo y de la vida. Definiciones hay muchas, pero ésta me parece muy acertada porque hace énfasis en que cada uno tenemos una combinación única y personal de capacidades y habilidades diversas. Entorno VUCA ¿sabes qué es y cómo te afecta?

Podemos decir que en el ámbito laboral, la persona que ha desarrollado su talento emocional, es decir aquellas habilidades emocionales que nos llevan a resultados extraordinarios, es aquella que:

  1. Reconoce y comprende el porqué de sus reacciones y las ajenas y su impacto en su conducta y en los demás.
  2. Desarrolla y mantiene relaciones interpersonales de confianza y satisfacción mutua, expresándose de un modo claro y efectivo.
  3. Gestiona y controla las emociones de manera efectiva con el fin de hacer frente a las demandas cotidianas, los problemas, los retos, las presiones diarias y la toma de decisiones.
  4. Sabe manejar los cambios; se adapta y soluciona problemas personales e interpersonales de manera eficaz
  5. Utiliza información emocional de modo eficaz para ser capaz de generar estados de ánimo positivos, automotivarse y comprometerse
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Todas estas habilidades se aplican tanto al trabajo como a la vida diaria, puesto que las personas lo somos dentro y fuera del entorno laboral. En general no forman parte de nuestra cultura ni educación, al menos en este país (España). Sin Cultura Digital no puede haber Transformación Digital

Así, la limitación que ha existido con el concepto de Inteligencia emocional es que todo el mundo ha oído hablar en mayor o menor medida; pero no acaba de trascender una terminología precisa que permita identificar cada una de las habilidades o competencias que engloba y cuáles son sus beneficios o aplicaciones concretas en el entorno laboral.

Habilidades de la IE

Existen varias clasificaciones. De hecho Goleman, Peter Salovey y Jhon Mayer,  y por otro lado Reuven Bar On, que son los padres de la Inteligencia emocional cuentan cada uno con su propio modelo. Pero en definitiva tratan todas de cómo reaccionamos, cómo nos comportamos e interactuamos en la vida, en nuestro día a día ante las situaciones que se nos van presentando y que indefectiblemente llevan todas aparejadas, consciente o inconscientemente emociones. La clasificación con la que yo trabajo es la que acuñó Reuven Var on, cuando habló del coeficiente emocional (EQ- i)y de sus habilidades aparejadas, que se pueden desarrollar:

  • La autoconciencia emocional que nos permite reconocer y comprender cómo la emoción del enfado o el estrés están influyendo en nuestras conductas diarias y gestionarlas para que no nos produzcan consecuencias o impactos negativas en nuestro entorno laboral.
  • La capacidad de desarrollar relaciones interpersonales de confianza y satisfacción mutua para crear redes estratégicas a las que recurrir en cada contexto.
  • La capacidad de resolución de problemas, de encontrar soluciones en situaciones cuando estás molesto o bajo presión.
  • La capacidad de conservar la objetividad, la información objetiva para confirmar con datos tus reacciones, pensamientos o emociones en un contexto determinado.
  • La Flexibilidad para adaptar los pensamientos, opiniones o comportamientos ante los cambios o los distintos contextos.
  • El autoconcepto: el autoconocimiento de mis fortalezas y áreas de mejora, de mis logros, me genera seguridad, confianza en mí mismo y en que puedo conseguir lo que me propongo, básico para ser proactivo, arriesgarse más y tomar decisiones con mayor confianza.
  • La expresión emocional, en la comunicación, de nuestras necesidades para la resolución de conflictos, el agradecimiento o dar feedback para ser más influyente, o pedir ayuda para evitar el estrés y ser más efectivo.
  • La asertividad necesaria para decir “no” que evita la acumulación de carga de trabajo o la sensación de frustración, o bien saber expresar nuestras opiniones de forma clara pero no agresiva, que evita el rechazo de nuestro interlocutor y provoca un mayor impacto.
  • La empatía para reconocer cómo se sienten los demás y aceptarlo aunque no lo compartamos, lo que facilita la resolución de conflictos y una mayor eficacia en la toma de decisiones por la apertura a otros puntos de vista.
  • El control del impulso para resistir o retrasar el impulso de intervenir con precipitación o reactivamente, o dejar hablar a los demás en las reuniones.
  • La flexibilidad que permite adaptar las emociones, pensamientos o conductas ante los cambios o circunstancias impredecibles, en momentos de crisis.
  • El optimismo, la actitud positiva ante la vida, de mantener la esperanza de que las cosas, los proyectos van a salir bien a pesar de los obstáculos y dificultades.
  • La tolerancia al estrés mediante válvulas y mecanismos que nos permitan manejar las situaciones difíciles sin perder eficacia.
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Toma de conciencia

Una vez identificadas, viene la toma de conciencia de que detrás de cada situación, reto, problema y dificultad se encuentran esta serie de habilidades emocionales implicadas. Además están interconectadas y determinan en gran medida lo eficaces que vamos a ser a la hora tomar una decisión, solucionar un problema, o influir en una persona al comunicarnos.

Para qué desarrollar el Talento emocional en el entorno laboral

Talento emocional en el entorno laboral
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En definitiva, desarrolladas en una persona las competencias llamadas hard y estas competencias intrapersonales y sociales (soft), nos permiten vivir con un mayor equilibrio emocional. Así logramos que las emociones y situaciones internas y externas no nos arrastren y condicionen nuestra eficacia. En las organizaciones permite obtener a nivel individual resultados más efectivos, un mejor desempeño, un mayor bienestar. Y su práctica en todos los niveles de la organización genera una mayor cohesión y un mejor clima laboral. Aplica la inteligencia emocional en tu ecommerce

Y tú ¿Sabes tú cuáles son tus habilidades o competencias emocionales más desarrolladas, tus áreas de mejora?


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Un comentario en “¿Para qué desarrollar la Inteligencia Emocional en el entorno laboral?
  1. Anónimo

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