Transformación Digital

La era de la Transformación Digital, ¿reto o revolución?

laptop, coffee, notebook Posted On
Posted By Felipe Rebollo

Asistimos entre impávidos e incrédulos a la Era de la Transformación digital (TD). Tras varios años escuchando a nuestros mayores y a las grandes consultoras, que llega y llega, pero no acaba de venir. Ya está aquí. Es el momento. Es la oportunidad. Llegó el ahora o nunca.

la era de la Transformación Digital

La era de la transformación digital

Por aquí y por allá surgen voces en contra, como ocurrió seguramente en las 3 anteriores revoluciones (vapor, energía y las Tics), en especial en lo relativo a los aspectos de las personas. Oímos a las grandes gargantas, ¡o temor, pavor y consternación! que la TD no pone de verdad a las personas en el centro; que la tecnología nos quitará el trabajo; que vamos a una sociedad de máquinas que harán máquinas, Vamos lo más parecido a nuestra sociedad occidental avanzada y quizás a fin del mundo y de la civilización como hoy la conocemos. ¿Sabes cuál es el core de tu negocio?… Pues no pierdas el foco

Quizás sería bueno introducir algunos datos que nos ayuden a darle otra vuelta a esto de la Era de la Transformación digital. El Tsunami de la TD ha venido para quedarse. Va a hacer, que poco a poco y cada día, la economía sea más competitiva. Será así o no será. Bien es cierto que en el camino se han quedado muchas iniciativas, más del 84% en USA han fracasado. Quizás porque los prometidos ahorros no eran tales, quizás porque no se tomaron a tiempo las medidas rupturistas necesarias……hasta llegar a la quiebra en algún caso. Cuando llegar al borde del abismo es la palanca para transformarnos es ya solo una cuestión de kamikazes o mercenarios. Esa ya es otra historia, real por la experiencia de las grandes empresas y sus más que estrepitosos reconocidos (olé por ello) fracasos. Aprendamos la lección.

Analizar cada caso nos podría llevar meses, pero seguramente no andarán muy lejos de las tres obvias barreras a su avance Era de la Transformación digital. Lo bueno de de la TD es que tenemos amplia información disponible para que cada uno de nosotros nos hagamos nuestro propio juicio de valor de todo esto, equivocados o no. Cómo la transformación digital cambia nuestro cerebro y nuestra mente

Falta de adaptación al cambio

¿Como vamos a pedir a una organización que salte el abismo, cuando durante años no han preparado mental, tecnológica ni estratégicamente a sus personas, procesos, sistemas, etc.? Esto solo sería posible realizarlo con cierta garantía, y aquí la certeza y seguridad como el valor se supone, cuando se vive en la organización la idea de la búsqueda infinita de la perfección y la mejora continua. En definitiva, sin el cuestionamiento perpetuo de cómo hacemos lo que hacemos, porque, paraqué, a que coste, porque tardamos tanto, porque no resolvemos, respondemos, atendemos mejor. Ahora si haber preparado el maratón nos vamos a poner a correr.

Es decir, estamos en el corra, corra… ¿Pero hacia dónde? A donde sea, pero corra (Basado en una historia real) o como dice la sabiduría popular «Al que no sabe dónde va, cualquier camino le vale». Definamos y hagamos nuestro camino, siempre poniendo al cliente/ usuario en el centro. No necesitas tecnologías Agile; lo que necesitas son personas ágiles

Las personas deben por obvias razones estar en el centro de la Era de la Transformación digital. La primera por que los desarrollos de software son realizados por personas que construyen herramientas soluciones, servicios, productos etc. para el uso por otras personas (clientes, usuarios, técnicos de soporte….) o la sociedad en su conjunto.

Eres el mejor o el más barato

No hay otra que ser competitivos a escala mundial. Algunos de los gurús avanzan ya que solo habrá sitio para 2 tipos de empresas por producto/ servicio: o uno es el mejor o es el más barato. Y esto solo aparentemente es posible por una elevada tasa de mecanización/ automatización del trabajo. Y esto no es necesariamente solo gracias a los robots. Antes de mecanizar o robotizar cualquier proceso hemos de depurarlo a su mínima expresión, porque todo lo que hacemos debe ser por algo, básicamente aportar valor real al cliente. Automatizar el caos y la ineficiencia no parece la mejor manera de enfrentarnos a aun proyecto de TD. Céntrate en los clientes que tienes, luego en los que no tienes

Debemos cuestionarlo todo: lo productivo, los procesos de apoyo y soporte y la transparencia en la propia toma de decisiones basadas en datos. Nada es inmutable en plena Revolución, si esto es una revolución. No se trata de un eufemismo. Podríamos decir progreso o dejarlo en transformación, pero la realidad va si o si mucho más allá, Aquí no vale porque antes de que tu nacieras ya lo hacíamos así; lo probamos hace años y no fue bien; es la mejor manera de hacerlo; y las mil y unas justificaciones con las que la competencia se frota las manos. Hemos de llegar al estado de PROVISIONALIDAD PERMANENTE.

Los datos de los países con más intensidad de robots son curiosamente los países con mayor PIB: Corea del Sur, Japón…. que sustituyen trabajo de baja cualificación por otros de más valor añadido. Menos cantidad de mano de obra, pero de más conocimiento. Cómo dar valor a tu producto o servicio

Y las bajas tasas de natalidad del primer mundo y el crecimiento de la esperanza de vida solo corroboran la afirmación de que muchos trabajos deberán ser automatizados porque no habrá mano de obra suficiente. Aquí toca focalizar las personas en lo que aportan valor: un camarero antipático será fácilmente sustituido por una cinta transportadora que me traerá la comida. La atención de calidad en su entorno a nuestros mayores cada más y más longevos, solo será viable gracias a la tecnología. La teleasistencia integral que se adapta al mayor en su hogar nos da ya hoy muchas pistas.

Falta de percepción del concepto de Valor para el cliente

Curiosamente muchos proyectos del ámbito de la TD podríamos decir que son meras digitalizaciones de alguna parte de los procesos, productivos o de apoyo de la organización. Esto no es TD, será digitalizar, que está bien, pero hemos perdido la oportunidad de hacer internamente los deberes. por la paz. Digitalizar no es retador. Simplificar es quizás rupturista. Cambiar profundamente es quizás un gran dolor de cabeza. No importa, la competencia se frota las manos dejándonos solos ahí cuando ella está de verdad cuestionándose todas las maneras de hacer las cosas mirando al que paga todo esto, el cliente. Céntrate en los clientes que tienes, luego en los que no tienes

Y claro luego la empresa establecida, cuando siente la amenaza a su pastel empieza a sacar del baúl los términos de competencia desleal, regulación, igualdad de oportunidades: bancos sin oficinas; gestores de alojamientos sin hoteles; gestores de movilidad sin flotas, comercializadoras energéticas que no generan.

La necesidad del cliente

Quizás la verdadera transformación está en entender primero que estamos en el mercado mientras cubramos mejor que otros una determinada NECESIDAD DEL CLIENTE. La tecnología es el verdadero motor de toda esta transformación, que acelera y acelera, para acortar cada día los plazos desde que identificamos una oportunidad hasta que sentimos el aliento de la competencia en el cogote.

Hace años era otra cosa. -eran los tiempos de la “pax-romana”. Los pedidos eran los pedidos, los clientes eran mis clientes, la competencia era mi competencia, los cambios eran lentos y no era tan relevante esto de adaptarse y de competir siendo el mejor. Ahora gracias a la competencia o cambiamos o nos vamos. Y la expresión “valor para el cliente” resume como ninguna todo esto: estrictamente los cambios que introducimos al producto/ servicio y por los que realmente nos paga el cliente.

Si el enfoque de la TD no es a eliminar las tareas de No Valor añadido (las que ni tocan ni transforman el producto/ servicio) y potenciar las de Valor añadido, vamos mal. Gastaremos millones de Euros en algo que no tendrá apenas impacto (si llega a ser positivo en algún momento del futuro) y que llevará infinitos años alcanzar. Y por aquí van muchos de los casos de reconocido fracaso de las organizaciones.

Falta de atención al cliente

Aquí empezamos por aspectos básicos como entender que la demanda variable del cliente es así. Vamos mal cuando la justificación es que el cliente “no tiene ni p* idea de lo que pide” (expresión real de una reunión de calidad). La tecnología nos permite ahora tener muchísima información de cómo se comporta nuestro producto o servicio. Pero si al final con toda esta ingente cantidad de datos no somos capaces de transformarla acciones concretas, no estaremos haciendo lo esperado. Lo mismo que lo que no se mide no se puede mejorar, nos sucede en términos de TD.

La tecnología nos debe servir para poder hacer frente a una demanda variable en lotes cada vez más pequeños, para entrega cada vez con menos plazo (que no es urgencia, es lo que nos pide el cliente) y donde nos lo pide o en su propia línea de producción o a su cliente directamente. El customer journey: el viaje de las personas antes de ser clientes

Vamos, que lo mismo que los tiempos, los clientes en la Era de la Transformación digital están sujetos a sus propios ciclos Pull en los que sus clientes tiran de ellos, y la organización debe dar lo que él pida sí o sí, porque gracias a que existe los CLIENTES estamos en el negocio.

Y, para terminar, quizás tendríamos que empezar por el principio y preguntarnos si nuestro proyecto de TD además de ser rupturista (y no una mejora incremental) impacta positivamente y de una manera cuantificable en la mejora de la adaptación al cambio de la organización; o mejora la entrega de valor al cliente; o mejora la manera que le atendemos.

Related Post

leave a Comment

Pin It on Pinterest

Shares
Share This