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Pasos a seguir en tu empresa para salir de esta crisis y prepararse para lo que pueda venir

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Escrito por M. Elisa Turullols Cardenal

Apenas llevamos menos de una semana en esta crisis y tenemos una debacle económica de difícil cuantificación en estos momentos. No todo está perdido y podemos (y debemos) tomar las medidas necesarias (y debidas) para salir de esta lo más pronto posible. Y no solo salir de esta crisis, sino conseguir avanzar en la situación económica que se va a desarrollar después. El coronavirus, la primera gran pandemia de la era digital.

salir de esta crisis

Sin más preámbulos, voy a aportar lo que, en mi experiencia, he visto funciona en situaciones de crisis. Y esto que te voy a explicar también te va a permitir adaptar tu empresa al entorno económico que ya se empieza a vislumbrar. Más allá del business plan: 10 principios para emprendedores

Salir de la crisis

1.- Revisar los objetivos de la empresa

Primeramente consiste en revisar los objetivos que tenéis en tu empresa para este año. ¿Siguen siendo los objetivos que queréis conseguir? ¿Es posible que esta situación os lleve a cambiar de objetivos? ¿O al menos a modificarlos? Es decir, tras este brusco e inesperado cambio de circunstancias, ¿seguimos queriendo ir al destino que nos fijamos a comienzo del año (o al cierre del año pasado)?

Las respuestas las tenéis que dar en base a la revisión de estos objetivos con los datos que tenéis hasta ahora de esta crisis. Entiendo que los datos que tenéis hasta ahora son datos cambiantes y que mañana nos pueden decir otra cosa.

Está bien. Solo podemos funcionar con lo que tenemos, salvo David Copperfield que funciona con lo que no tiene. Te ayudará anotar las modificaciones que hagas o que no hagas y porqué consideras ahora que hay que o no hay que hacerlas. Verás más adelante el porqué. Y para tranquilizarte te diré que aplicando estos pasos contínuamente puedes adaptarte a los cambios.

Ejemplo

Uno de mis objetivos este año era ayudar a una empresa a defenderse ante tribunales por un delito que haya podido cometer uno de sus empleados o directivos. Tras el cambio legislativo que entró en vigo en 2015 en la Ley de Sociedades de Capital y en el Código Penal, toda empresa que no pueda demostrar que tenía un modelo de buen gobierno corporativo funcionando cuando un empleado cometió un delito, podrá ser multada.

Mi objetivo era ayudar a una empresa que tuviera esta situación a defender, junto con sus abogados, ante los tribunales, su modelo de buen gobierno corporativo (como explico en mi libro Guía del buen gobierno corporativo editado por Almuzara).

Con esta crisis, ha habido un parón en los procesos judiciales. Por lo tanto, este objetivo mío es muy difiícl de conseguir este año. Por ello he cambiado a este otro objetivo: ayudar a las empresas a conseguir financiación vía inversores, bien como equity/capital o préstamo participativo o convertible, o bien ayudando en la venta de la empresa. Entiendo que tras esta crisis la situación de tesorería de muchas empresas va a empeorar y van a necesitar financiación e incluso algunas se plantearán la venta.

Tu caso no tiene porqué implicar un cambio de objetivo tan radical como el mío. 5 creencias tóxicas que arruinan carreras

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2.- Analizar los riesgos

Seguidamente, en base a las respuestas que habéis dado a las preguntas anteriores, sobre cuáles van a ser los objetivos de la empresa ahora, hay que preguntarse qué riesgos hay que puedan evitarnos alcanzar estos objetivos. Además, estos riesgos hay que evaluarlos en base a su probabilidad y en base a su impacto.

Primero defino lo que quiero decir por riesgo: es la posibilidad de que un daño suceda o no.

¿Cuál es la probabilidad de que este riesgo se materialice? Y le das una valoración del 1 (baja) al 4 (alta). En paralelo, hay que evaluar cuál sería el impacto de ese riesgo si se llegara a materializar y darle una valoración del 1 (bajo) al 4 (alto). Multiplica estas dos medidas para cada riesgo y verás cómo unos riesgos van a ser más importantes que otros. Esto se puede poner en una hoja de cálculo excel y verlo gráficamente, lo cual ayuda.

Ejemplo: siguiendo con mi caso, mis riesgos serían:

    • Riesgo 1: que los procesos judiciales se reanudasen y acelerasen
    • Riesgo 2: que no encontrara inversores
    • Riesgo 3: que no encontrara empresas que necesiten financiación

Para mí, estos riesgos los evalúo así:

Riesgo 1-  probabilidad 1 e impacto 3, luego en total: 3

Riesgo 2- probabilidad 2 e impacto 4, luego en total: 8

Riesgo 3- probabilidad 3 e impacto 4, luego en total: 12

Está claro que me voy a centrar en medidas para evitar el riesgo 3. 

De verdad que hacer este análisis de los riesgos no lleva mucho tiempo ni implica romperse la cabeza.

3.- Medidas para minimizar los riesgos

Ahora viene el definir qué medidas vas a tomar para evitar o minimizar el riesgo o los riesgos más altos que te hayan salido. Y es donde entra la operativa diaria de la empresa: estas medidas son importantes. ¿Vas a sacar unas políticas o están en línea con las que ya tienes? ¿Cómo vas a comunicar estas medidas de forma que el personal lo entienda y se ponga a manos a la obra? En cuanto el personal se ponga manos a la obra, ¿hay que hacer cambios en la forma de trabajar para incluir estas medidas?

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En mi caso, sería qué medidas voy a tomar para evitar o minimizar al máximo el riesgo 3.  Una de estas medidas es darme a conocer entre grupos y foros empresariales y entre mis contactos, como un enlace con inversores. Esto implica no cambiar mucho mi política de dar a conocer mis servicios de consultoría y apoyo a las empresas, pero sí cambia el mensaje principal que doy y mi política de clientes potenciales. Además cambiará en parte mi forma de operar, pues cambiarán mis clientes poteciales.

En mi antiguo objetivo, el cliente potencial era las empresas y también los bufetes de abogados. Con estos últimos me podía reunir fácilmente ya que están centralizados en Madrid y Barcelona. Pero en este nuevo objetivo, el cliente potencial son las empresas y estas están esparcidas por todas partes, por lo que reunirme con ellas no es tarea fácil. Ahora tendré que buscar otra forma de operar en este sentido, por ejemplo.

Y ¿qué pasa si de repente vuelven a cambiar las circunstancias? Pues vuelves a donde anotaste los cambios de objetivos y el porqué o no los cambiaste, y te planteas de nuevo a qué tienes que hacer frente ahora.

Ejemplo: en mi caso, los procesos judiciales se reanudan rápidamente. Como he anotado porqué cambiaba de objetivo, lo que puedo hacer ahora es plantearme si me va a resultar fácil encontrar una empresa en situación de defender su modelo de bue gobierno ante tribunales y si creo que sí, podría

    1. cambiar mis medidas a este antiguo objetivo
    2. dar más prioridad a mis medidas para alcanzar este antiguo objetivo sin dejar de lado ayudar a empresas a conseguir financiación vía inversores
    3. decidir que prefiero ayudar a las empresas a conseguir financiación y si encuentro alguna empresa que necesite ayuda para defender ante tribunales su modelo de buen gobierno lo haría como una actividad excepcional
    4. decdir que prefiero dedicarme solo a ayudar a las empresas a conseguir financiación.

Por eso es importante dejar anotado porqué cambian o no los objetivos.

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Y ¿qué pasa si encuentro un canal que me lleva a conocer de primera mano empresas que puedan necesitar financiación? Entonces la probabilidad de que el riesgo 3 suceda pasaría a valer 1 por lo que el riesgo 3 sería de un valor total de 4. Y ahora ya no es un riesgo tan grande que tenga que manejar, si no que ahora tengo que manejar el riesgo 2.

Salir de la crisis… con orden

Hay que seguir en este orden estos pasos porque todas las casas se comienzan por los cimientos. Primero tenemos que tener claro cuál es el objetivo antes de analizar los riesgos.

La parte que puede ser más complicada es la parte que implica a la operativa diaria. Es decir, el traducir las medidas que has decidido tomar, al día a día y comunicarlas. Aquí es, en mi experiencia, donde más se falla, ya sean multinacionales o PYMEs. Y para ello dedicaré otro artículo. Te doy tiempo así a que hagas estos primeros pasos.

Y todo esto que te he explicado aquí, no es más que buen gobierno corporativo, el denostado, subestimado y vilipendiado buen gobierno corporativo. Está claro con esto que no todo es tan malo como lo pintan.

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