Utopía, paradigmas y buscarse la vida, en la empresa y en lo personal

Poca gente describió mejor la utopía como el uruguayo  Eduardo Galeano, quien imaginaba una pequeña historia sobre el significado de la utopía “¿Ves esta línea en el horizonte? Entonces camina unos pasos hacia ella; pero no voy a llegar nunca  allí, es lo que dirías- Claro que no, pero caminarás y de eso trata la utopía“ Está claro, se trata de caminar, de intentar, de moverte de ir hacia algún lado y no sólo avanzar hacia la tecnología, pues en un mundo cada vez más globalizado y con el peligro de olvidar, ignorar o menospreciar el patrimonio cultural próximo, mirar atrás a menudo nos sirve para acertar la dirección idónea.

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Utopía y ética

Me preocupa que tengamos que hablar tan a menudo de la ética porque eso es malo. Tácito decía que si el mundo funcionara de verdad, no harían falta abogados, ni cerraduras en las puertas. Cuánta razón tenía: porque hoy tenemos más de 60.000 leyes en este país y a menudo otras tantas interpretaciones, pero probablemente olvidamos, que la ley no debería contener palabras, sino actos.

Naturalmente resulta muy difícil resistirse a aceptar algo cuando uno sabe que no lo merece y para estos casos, se inventó la ética; los que nos dedicamos a esto de la docencia y el coaching, a menudo nos damos cuenta que existe un gran jefe, sólo cuando ha conseguido que no se note su falta. No obstante, para que la gente sepa exactamente lo que tiene que hacer, debe existir un liderazgo inspirador capaz de conseguir que cada uno se motive lo suficiente y busque lo mejor de sí mismo, porque un buen líder prefiere dar aire a ahogar a los que dependen de él (Paco Grande) y claro está, todo eso tiene que ver con querer a la gente, que siempre  es preferible a manipularla. Y para ello debe empeñar esfuerzo, sacrificio y ejemplo; no hay otro camino.

Seguro que todo eso no tendría mayor importancia, sino fuera porque , al hablar de liderazgo individual y colectivo, estamos viendo los valores, la ética y el humanismo como una utopía. Nos sobran motivos. Vivimos en un escenario, en el que la utopía se ha convertido en  la esperanza de la gente de buena fe, la combinación entre política y honestidad, entre mandar o dirigir o sencillamente entre dejar hablar y escuchar parece que no tiene que ver con este siglo.

Es una cuestión de Honestidad

Unos dias antes de escribir este artículo, escuchaba una frase de nuestros jovencísimos millenials de eurovisión “La verdad es que quedar en el puesto 23, es una mierda” así de claro y concreto y  más allá del contexto. Pensé para mí , “Qué buena esta honestidad espontánea”. Este tipo de reacciones por parte de gente cercana a la generación de mis nietos, me permite esbozar un rayo de esperanza en estos jóvenes y ojalá que los sea en las generaciones del futuro, porque todo empieza por el camino de la verdad, llamando a las cosas por su nombre.

Habría que dejar de tratar el mundo empresarial atribuyendo paradigmas vacíos, como la importancia de las personas, la bondad del liderazgo, la responsabilidad social,  la igualdad de género o la peor, afirmar un falso culto al “cliente” como justificación de la finalidad empresarial. En la práctica, las personas pasan a ser unidad de coste. La mayoría de líderes son simples jefecillos a los que lo único que les preocupa es que se cumplan objetivos y le permitan cobrar su bonus.

La RSC es poco más que una siglas de marketing que buscan justificar cierta relevancia externa; pero que no se cumplen ni siquiera con los propios empleados y al final para elcliente, sólo interesa, su capacidad de compra. Ya no nos creemos este apostolado retórico de la publicidad, que es la misma manipulación de los partidos políticos, porque sólo hay una verdad y no es utopía:  la gente verdaderamente honrada, no es corrupta, ni vive a costa de otros y trata a los demás como le gustaría ser tratado y cumple un código de dignidad personal, que se denomina: su ética y sus valores y seguro que esto no es utopía y recordando de nuevo  a Galeano “Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran, se reconocen y abrazan  y este lugar es mañana”.

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Sobre el autor

Miquel Bonet

Miquel Bonet, abogado, profesor y escritor, ha sido Directivo Ejecutivo en las dos grandes empresas de RRHH de nuestro país durante los últimos 20 años y Director del Programa de Competencias de iL3 Univ. de Barcelona. Es un referente para el sector de la dirección y gestión de personas, debido a su amplia experiencia y conocimiento multisectorial. Ha publicado más de 2.000 artículos y es autor de varios libros, entre ellos el best seller ¡Búscate la vida!(5ªedición), A vivir del cuento , ¡Que estrés! y co-autor de otros 3 libros jurídicos. Es experto en Comunicación, liderazgo y Negociación y en los últimos 20 años, ha compaginado su trabajo empresarial, con la docencia. Actualmente es profesor en la Universidad de Barcelona, y profesor invitado en varias universidades y escuelas de Negocios.

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