3 claves para desarrollar el pensamiento estratégico

Cuando nos encontramos demasiado ocupados para pensar, debemos reorientarnos hacia las siguientes tres prioridades estratégicas preguntándonos: ¿Estoy trabajando en una actividad que sea importante para la ejecución de la estrategia? ¿O es un asunto urgente pero sin importancia? Las tres prioridades que debemos reconsiderar son:

Perspicacia: tenemos la habilidad de adquirir una visión valiosa del negocio.

Designar: usamos los recursos disponibles de manera sabia.

Acción: llevamos a cabo el plan estratégico para alcanzar los objetivos.

Además debemos considerar los 10 grandes retos estratégicos de las empresas como he escrito en un post anterior.

pensamiento estratégico

Claves del pensamiento estratégico

El pensamiento estratégico implica practicar tres disciplinas tal y como propone Rich Horwath en su libro «ELEVATE. The three disciplines of advanced estrategic thinking«:

1. Fusionar

La primera disciplina es unificar las ideas y la información que requiere el negocio para competir. El pensamiento estratégico implica el desarrollo de visiones de calidad y esto por lo general implica el reconocimiento de patrones; es decir, ver el contexto en el que ocurren los problemas.

Si queremos identificar la información a interpretar, debemos activar las seis «palancas» o problemas básicos del «espectro estratégico»:

– ¿Qué productos o servicios ofrecemos?
– ¿Quiénes son los clientes potenciales?
– ¿Por qué necesitan lo que vendemos?
– ¿Cómo pueden obtener lo que ofrecemos?
– ¿Cuándo pueden obtenerlo?
– ¿Qué actividades llevaremos a cabo para atraer a estos clientes?

La «matriz para conseguir valor» permite concentrarnos en los clientes actuales y potenciales, así como en los pasos que debemos dar para ofrecerles valor. Así pues, debemos planificar la creación de valor, la oferta de valor y la captura de valor en tres «horizontes temporales» diferentes: los primeros doce meses de actividad, el segundo y el tercer año, y después de 36 meses. Luego, será preciso renovar el modelo de negocio.

El único objetivo de la estrategia es aumentar los ingresos. Para obtener los ingresos deseados, debemos aplicar estos conceptos:

Diferenciación: desarrollar un producto o servicio especial.

Neutralización: eliminar las diferencias con un producto rival.

Productividad: procurar que los procesos sean más eficientes.

Desperdicio: evitar cualquier esfuerzo que no genere valor.

Todos estos pasos requieren innovación. Pero es posible que la diferenciación sea la necesidad estratégica más importante.

2. Competir

Esta disciplina requiere ensamblar un sistema estratégico que le dé a la firma una ventaja competitiva. Debemos determinar en qué posición está la compañía frente a los rivales y si la organización es:

Líder: está concentrada en proteger lo que tiene y a la vez está tratando de expandir lo que puede.

Retadora: busca aumentar la consciencia de marca y desarrollar el negocio.

Espectadora: reacciona ante lo que hace la competencia.

Debemos analizar a la competencia para evaluar nuestras ventajas.

3. Apoyar

Una estrategia efectiva no sirve a menos que la podamos implementar. Por tanto, la tercera disciplina requiere que el equipo aprenda a pensar y a actuar estratégicamente. Debemos ser los paladines de nuestra estrategia. Debemos propugnar, proteger, defender y apoyar nuestra estrategia. Asimismo, debemos comunicarles la estrategia a los empleados y lograr que estos la apoyen.

Sobre el autor

Jesus A. Lacoste

Psicólogo. Coach Ejecutivo. Fundador y CEO de SoyDigital Network, empresa especializada en IT & VoIP Business Solutions. Vice-President of Inspiring Committed Leaders Foundation (New York). Profesor MBA en la Universidad Europea de Canarias. Online desde 1996. Todo lo que hago es porque creo sinceramente que puede aportar valor a la vida o los negocios de otros.

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