Para innovar y liderar es la pregunta y no la respuesta lo que importa

Pasamos la mayor parte del tiempo tratando de resolver problemas y… eso es importante pero… el problema es que pasamos muy poco tiempo pensando cuál es la pregunta. ¿Cuánto tiempo pasas, como líder, gerente, CEO, padre/madre,…. buscando las respuestas correctas? ¿Y cuánto tiempo dedicas a pensar en las preguntas? Ese es el problema ya que si no hacemos las preguntas adecuadas tampoco lograremos respuestas eficaces. Las preguntas definen la realidad y por tanto la crean. Si hacemos una pregunta incorrecta, creamos una realidad inexistente y la respuesta que encontremos no solucionará el problema real. Por eso las preguntas son más importantes que las respuestas.

Peter F. Drucker: es la pregunta lo que importa

Es la pregunta y no la respuesta lo que importa

¿Por qué las preguntas son tan importantes? Según el psicólogo positivista Tal Ben-Shahar, las preguntas definen nuestra realidad, haciendo que preguntarse lo correcto sea indispensable para los líderes. El padre del management, Peter F. Drucker en los últimos años de su vida llegó a la conclusión de que «la fuente más común de errores en las decisiones de gestión es el énfasis en encontrar la respuesta correcta, más que la pregunta correcta«. Según Drucker «los errores más graves no se realizan como resultado de respuestas incorrectas. Lo verdaderamente peligroso es hacer la pregunta equivocada«.

Las preguntas definen la realidad y por tanto la van creando.

Por otra parte, si sabemos que el arte de formular preguntas es el fundamento del descubrimiento en las ciencias, la filosofía y la medicina, ¿por qué no hemos extendido este poder a todas las áreas de nuestra vida?

Cuando enfrentamos un problema, buscamos una solución. Esto es lo razonable. Pero, ¿es esta siempre la mejor estrategia? Por lo general, vislumbramos soluciones a partir de información que ya tenemos o tratando de aplicar una vez más lo que funcionó en el pasado. Pero, ¿qué debemos hacer si nos enfrentamos a un problema que requiera de un nuevo tipo de solución (una solución que nadie haya probado antes)? Nunca conseguiremos una idea novedosa si nos quedamos revisando lo que ya sabemos.

Warren Berger nos propone en su libro «A more beautiful question: the power of inquiry to spark Breakthrough Ideas» 3 tipos de preguntas que debemos hacernos para ser innovadores y liderar el cambio:

1. Preguntas “por qué”. La pregunta ingenua.

El primer paso para innovar es olvidar lo que sabemos o, al menos, eliminarlo de nuestra mente consciente. Por ejemplo, Steve Jobs adoptó el concepto zen de la «mente del principiante«; es decir, la capacidad de ver las situaciones como si fuera la primera vez. La pregunta “por qué” es muy poderosa porque nos permite ver las cosas desde una perspectiva diferente.

Cansado de las incómodas prótesis de los años setenta, Van Phillips se preguntó lo siguiente: «Si pueden colocar un hombre en la luna, ¿por qué no pueden fabricar un pie verdaderamente funcional?». Las preguntas “por qué” han inspirado innovaciones tales como la cámara Polaroid y Netflix. La puerta hacia las soluciones innovadores se abre cuando nos rehusamos a aceptar la realidad existente.

2. Preguntas “qué tal si”. La pregunta del soñador.

Esta pregunta nos permite sopesar una gran cantidad de soluciones, pues libera nuestra imaginación de los límites prácticos. La innovación requiere que le dediquemos tiempo a las preguntas extrañas e improbables. A veces, la pregunta más extraña es la que genera resultados. En muchos casos, no tenemos que plantear preguntas para generar nuevas ideas. Basta con recombinar conceptos aparentemente incompatibles.

Phillips se formuló preguntas “qué tal si” para obtener posibles soluciones a sus pregunta por qué. ¿Qué tal si un pie pudiera ser como un trampolín? ¿Qué tal si la prótesis pudiera ser como la garra de un tigre? Las preguntas «qué tal si» nos permiten revisar ideas sin tomar en cuenta cómo son de prácticas. Nos liberan de lo que sabemos.

Para lograr preguntas «que tal si» las técnicas del pensamiento lateral son muy útiles.

3. Preguntas “cómo”. La pregunta realista

La tercera etapa de la indagación es cuando tenemos que decidir cómo convertir nuestras ideas en productos o procesos viables. Durante esta etapa, debemos poner a prueba las ideas (por ejemplo, hacer un prototipo) y aprender de los fracasos.

Phillips se preguntó cómo podía incorporar la fuerza elástica de un trampolín o el poder de la garra de un tigre a una prótesis de pie. Solo después de formularse estas preguntas, Phillips ideó una prótesis llamada Flex-Foot.

Sobre el autor

Jesus A. Lacoste

Psicólogo. Coach Ejecutivo. Fundador y CEO de SoyDigital Network, empresa especializada en IT & VoIP Business Solutions. Vice-President of Inspiring Committed Leaders Foundation (New York). Profesor MBA en la Universidad Europea de Canarias. Online desde 1996. Todo lo que hago es porque creo sinceramente que puede aportar valor a la vida o los negocios de otros.

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