Prohibido Procrastinar… si quieres triunfar

Procrastinar es diferir, aplazar. Es decir procrastinar es lo que hacemos cuando en vez de hacer una tarea la dejamos para más adelante o para otro momento. Procrastinar es un hábito muy peligroso que suele estar asociado al fracaso. Cuando no se hace lo que se tiene que hacer en el momento indicado es muy difícil conseguir los objetivos buscados. Y además no se puede echar la culpa a nadie más. Si no se alcanzan los resultados es porque no hemos hecho nuestro trabajo cuando había que hacerlo. En lenguaje más castizo sería algo así como “primero el deber y luego la devoción“.

procrastinar

Procrastinar

Según la wikipedia el término procrastinación viene del latín procrastinarepro, adelante, y crastinus, referente al futuro así que procrastinar consiste en postergar posponer algo; acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. Cuando se convierte en un hábito o costumbre es cuando reviste gravedad llegando incluso a convertirse en una psicopatología.

Para un emprendedor, un autónomo o para un directivo la procrastinación puede ser la peor de las decisiones que tome pues le llevará a la inacción o incluso a la toma de decisiones inadecuadas. Resulta especialmente grave cuando:

  • se evita algo porque implica esfuerzo, compromiso o simplemente trabajo
  • se prefiere lo más fácil por el mero hecho de serlo, independientemente de su efectividad
  • es la norma habitual de comportamiento

Guía para dejar de procrastinar

Estas son algunas recomendaciones que puedes seguir para evitar la procrastinación y mejorar tu productividad.

  1. Utiliza la Regla de los Dos Minutos. Si estás planificando una acción que se puede hacer en menos de dos minutos, no la planifiques; hazla. Puedes extender ese tiempo a 5 ó 10 minutos. Si haces de esta regla un hábito, habrá una multitud de tareas que no vas a tener la oportunidad de posponer.
  2. Da un pequeño primer paso. Si temes a una tarea por el motivo que sea, plantéate trabajar solo 5 minutos y dejarlo. Cuando empiezas a trabajar el miedo se desvanece y coges inercia para continuar y terminar el trabajo. Al dar el primer paso vences esa resistencia y empiezas a ver de otra manera cosas que antes te parecían imposibles. Deja de pensar y hazlo.
  3. Toma decisiones. Muchas veces vas aplazando una tarea inconscientemente, simplemente porque no te paras a pensar en ella. Dedica un par de minutos para aclarar qué significa realmente esa tarea y toma una decisión al respecto. Puede que decidas demorarla de una manera racional, en cuyo caso no estás procrastinando y no te sentirás mal por ello.
  4. Aprende a decir no. No todo lo que te proponen se puede aceptar. Aprende a rechazar propuestas, ofertas o tareas. Si algo no te conviene tienes que se asertivo y rechazarlo.
  5. No tengas miedo a abandonar. Puede que no sea el momento de hacer algo. A veces creemos que tenemos que hacer algo simplemente porque lo hemos empezado. Si el tiempo hace que ese proyecto ya no tenga tanto sentido o no sea lo suficientemente importante, simplemente déjalo y haz otras cosas. Esperar no significa procrastinar.
  6. Gestiona tu energía, no tu tiempo. Es importante que trabajes en tus mejores momentos. Si estás agotado o de mal humor, tus probabilidades de procrastinar aumentan considerablemente. Para tener una mejor actitud, descansa lo suficiente, controla tu nutrición y haz ejercicio.
  7. Divide el trabajo en tareas pequeñas y concretas. Un proyecto grande y complejo puede resultar abrumador. Al dividirlo en pequeñas tareas consigues ver claro el camino y la resistencia a enfrentarte a él disminuye.
  8. Establece una recompensa para cuando termines esa tarea que se resiste. Motívate pensando en lo que harás después de hacerla: algo que realmente te apetezca, te relaje y no suponga ningún esfuerzo. Define tus propios incentivos.
  9. Utiliza una lista de tareas corta. Un lista larga puede arruinar tu sensación de control y convertirse en una fuente de estrés y frustración. Cuanto más corta sea tu lista de próximas acciones, más fácil te resultará estar focalizado en lo que de verdad tienes que hacer.
  10. Evita las distracciones. Cuantas más tentaciones tengas para hacer otra cosa en vez de lo que tienes que hacer, más fácil será procrastinar. Mantén el móvil, las notificaciones y el acceso a internet desconectados cuando te dispongas a afrontar tareas complicadas.

Para hacer frente de forma efectiva a la procrastinación te sugiero el método Getting Things Done (GTD) Se trata de un método de gestión de las actividades y el título de un libro de David Allen que en español se ha titulado ‘Organízate con eficacia‘. GTD se basa en el principio de que una persona necesita liberar su mente de las tareas pendientes guardándolas en un lugar específico. De este modo, no es necesario recordar lo que hay que hacer y se puede concentrar en realizar las tareas.

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Sobre el autor

Jesus A. Lacoste

Psicólogo. Fundador y CEO de SoyDigital Network, empresa especializada en IT & VoIP Business Solutions. Profesor MBA en la Universidad Europea de Canarias y en Hispanic American College (New York). Online desde 1996.
Todo lo que hago es porque creo sinceramente que puede aportar valor a la vida o los negocios de otros.

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